Despedimos con emoción a nuestro querido párroco, D. Rodolfo Prieto
El pasado domingo, nuestra comunidad parroquial vivió con emoción la despedida de nuestro querido párroco, D. Rodolfo Prieto, que después de casi cuatro años entre nosotros inicia una nueva etapa en su ministerio pastoral.
Tras la celebración de la Santa Misa, representantes de los distintos grupos parroquiales quisieron dedicarle unas palabras de despedida. Fueron intervenciones llenas de emoción, cariño y, sobre todo, de profundo agradecimiento por todo lo que ha compartido con nosotros durante estos años.
Años en los que ha desarrollado una importante labor pastoral y también ha impulsado diversas mejoras materiales en nuestra parroquia. Entre ellas cabe destacar las obras realizadas en la capilla, las actuaciones para mejorar el sistema de calefacción y los trabajos llevados a cabo en el campanario, además de otras mejoras que han contribuido al cuidado y mantenimiento de nuestras instalaciones.
Pero, por encima de todo, D. Rodolfo ha conseguido acercarnos más a Dios. Lo ha hecho a través de sus homilías, siempre profundas e inspiradoras; de su exquisita manera de celebrar la Eucaristía; y de su cercanía, sus buenos consejos en tantos momentos en los que hemos acudido a él y, sobre todo, con ese testimonio de una fe recta y recia que le caracteriza. Como ya hemos dicho en alguna otra ocasión, nos acerca a Jesucristo porque todo él, lo que dice y lo que hace, es lluvia fina. Una lluvia que va calando en quienes tenemos la dicha de compartir con él nuestro camino de fe.
También D. Rodolfo quiso dirigirse a la feligresía para expresar su agradecimiento por todo el tiempo compartido con nuestra comunidad. En sus palabras, nos animó especialmente a recibir con cariño y cercanía a los nuevos sacerdotes que el Obispo ha asignado a nuestra parroquia, invitándonos así a acoger con afecto esta nueva etapa que comienza.
Ya fuera del templo, en el patio de la parroquia, pudimos compartir un rato de encuentro y disfrutamos juntos de un aperitivo. Fue una ocasión para conversar, recordar tantos momentos vividos y, en especial, para despedirnos personalmente de quien durante estos años ha sido nuestro párroco.
Fueron muchas las personas que quisieron acercarse a D. Rodolfo para expresarle su cariño y su agradecimiento, pero también la tristeza que produce su marcha a su nuevo destino pastoral.
Gracias, D. Rodolfo, por estos años compartidos. Que el Señor le acompañe y bendiga siempre. Sepa que vamos a echarle de menos.


